-UN BUEN AUXILIO PARA EL GLOBO DE DESCOMPRESIÓN-
Para hacer la descompresión puede ser muy útil, sobre todo en mar abierta, el empleo de un globo que, inflado al final de la inmersión con un poco de aire del regulador, suba hacia la superficie, arrastrando con él una cuerda que se irá desenrollando del carrete. Es algo así como tener un cabo de ancla para uno mismo. Pero serios incidentes, unas veces vistos y otras oídos me han llevado a tener respeto, si no miedo, a estos globos de descompresión, y es que requiere cierta técnica lanzar el globo, evitando enredarse con el cabo y resultar arrastrado hacia la superficie, en una subida incontrolada en que el globo, que va ganando volumen, y por tanto velocidad, lleve consigo al buzo, en un ascenso que -no hace falta explicación- puede ser peligrosísimo. Para facilitar y asegurar la maniobra podemos ayudarnos de un corcho alargado de unos 2 centímetros de diámetro, y unos 15 de largo, atravesado por un alambre, que culmine en dos ojetes, debidamente frenados y sujetos, uno en cada extremo. En un extremo ataremos el cabo y en otro, un plomo. El corcho nos servirá de carrete para liar el cabo, y cuando nos cuando convenga usarlo, bastará con soltarlo, sujeto por el plomo, de tal modo que arrastre el cabo hacia la superficie. Una vez el corcho la alcance, podremos hinchar y lanzar el globo, que discurrirá por el cabo gracias a una anilla de menos de 2 centímetros de diámetro, a la que el globo irá sujeto por un mosquetón de plástico, sin el riesgo de enganches y arrastres. También podemos fijar en el cabo, a unos cinco metros de altura del fondo, un freno que impida que el globo ascienda hasta la superficie, sirviéndonos entonces éste de señalización, que siempre es más fácil ver el globo que el cabo del ancla. Cuando lo usemos como boya de señalización, fijaremos el plomo con un mosquetón a unos 5 mt. del ancla, para no sacar ésta.
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