-SAGACES ADVERTENCIAS PARA LA PRÁCTICA DEL BUCEO, O PRIMOROSOS CONSEJOS DEL PÍCARO BISABUELO-
2.- Montaje del equipo pesado.- Una vez guarnecidos con el equipo ligero, nos preocuparemos de preparar el material pesado, colocando en primer término la botella en posición vertical, e introduciendo el asa del chaleco hidrostático o jacket por el grifo de la misma, de modo que éste nos sirva como medida de altura fija y como sujeción, para en el caso de que la botella se desprendiese del chaleco hidrostático. Acto seguido ceñiremos a la botella la correa de ajuste, tirando de ella y tensándola. Cerraremos un poco la hebilla, para sujetar y pasar la correa por la última hendidura de la hebilla hasta que la cerremos y fijemos con el velcro. Finalizada la sujeción de la botella, nos dispondremos a la colocación de los reguladores para lo que, en primer lugar, humedeceremos la junta tórica del grifo con un poco de saliva consiguiendo así su mejor cierre. Montaremos el regulador y la toma del chaleco hidrostático previamente humedecida. Y una vez montado el equipo, debidamente adherido a la botella, comprobaremos el aire que haya en ésta, estirando bien los latiguillos para evitar que revienten al someterlos a presión. Cogeremos después el regulador, teniendo ligeramente pulsado el purgador y abriendo la botella. Deberemos comprobar que la carga de la botella sea de 200 atmósferas. Y de no ser así deberemos avisarlo, para que nos den otra botella debidamente cargada.
3.- El equipo ligero.- A continuación nos comenzaremos a colocar el equipo ligero: primero las aletas y después las gafas, debidamente salivadas y enjuagadas, si queremos evitar empañamientos.
4.- El equipo pesado.- Por último, nos colocaremos el equipo pesado: chaleco hidrostático, o jacket, y botella, Nos abrocharemos la faja ventral, el resto de las correas se dejaran flojas sin ceñirla en exceso, dejando espacio, para evitar que, al hinchar el chaleco hidrostático, aquélla no nos oprima, lo que limitaría nuestra capacidad respiratoria.
5.- El salto.- Llegado el momento de saltar del barco, hincharemos un poco el chaleco hidrostático (sólo lo preciso para mantenernos a flote) y nos sujetaremos las gafas, para evitar que se desprendan. Una vez en el agua, haremos una seña a nuestro compañero, indicándole que todo va bien, si es así; y a continuación saltará él, haciéndonos también una seña, si es el caso.Ya en el agua, nos dirigiremos al cabo del ancla, comprobando antes, una vez más, que todo esté en condiciones para comenzar la inmersión.
6.- El descenso.- Para iniciar el descenso, vaciaremos nuestro chaleco hidrostático, lo que resultará más fácil si, al tiempo que oprimimos el botón de desinflado, damos unas enérgicas aletadas hacia arriba, como si quisiéramos salir del agua. De esta forma al salir del agua y volver entrar en ella oprimiría el chaleco y saldría todo el aire. Nos hundiremos, bien verticalmente, bien cabeza abajo, según la experiencia de cada cual. Si optáramos por hacerlo en vertical, convendrá tener presente que la colocación de las aletas en perpendicular con la superficie nos facilitará la operación, al restar la resistencia del agua. Al cabo de unos 3 metros, nuestros oídos empezarán a demandar el ejercicio de la maniobra de Valsava, que haremos y continuaremos haciendo mientras nos siga siendo necesario. En el descenso comenzaremos a notar que las gafas, debido al aumento de presión se aprietan contra nuestra cara lo que solucionaremos expulsando aire por la nariz hasta compensar la presión.
7.- Operaciones de ajuste.- Terminado el descenso y ya cerca del ancla, esperaremos a nuestro compañero, para realizar con él la comprobación del equipo, tumbándonos boca abajo, cabeza con cabeza, por si necesitáramos alguna ayuda. Nos ajustaremos el cinturón de plomos, la faja ventral, las aletas, y comprobaremos que el compañero esté también perfectamente equipado.
8.- Flotación.- En el suelo submarino y boca abajo, hincharemos con precaución el chaleco hidrostático, hasta que nos elevemos a 1 metro sobre la superficie submarina, comenzando a continuación nuestro recorrido, cuidando de no tener que volver a hinchar aquél y procurando que nuestros ascensos y descensos obedezcan al llenado o vaciado de nuestros pulmones.Durante la navegación, nuestras manos estarán en posición ventral, minimizando la pérdida de calor y disminuyendo la resistencia del agua. Aletearemos con las piernas estiradas, mediante movimientos suaves, ejerciendo la palada desde la cadera, de modo que consigamos mayor potencia.
9.- Parada de seguridad y salida.- Efectuaremos el ascenso siempre con aire suficiente, efectuando respiraciones profundas, por cuanto con esta oxigenación eliminaremos más cantidad de nitrógeno. En ningún caso subiremos deprisa y siempre por debajo de 18 metros por minuto, efectuando las paradas que nos vayan indicando las tablas, a la par que vamos vaciando el chaleco hidrostático, para así disminuir la velocidad de ascenso ya que a medida que vayamos ascendiendo, aquél se irá hinchando. A los 3 metros efectuaremos una parada de seguridad de más de 3 minutos antes de subir a superficie. Y una vez arriba, hincharemos nuevamente nuestro chaleco hidrostático, para facilitar nuestros movimientos en superficie.Nos acercaremos a la borda del barco y entregaremos a su tripulación nuestro material, en el siguiente orden: los plomos, la botella y, por último, las aletas.Hay quien prefiere subir a la embarcación con las aletas puestas, para mejor propulsarse en el ascenso. En todo caso debemos intentar ayudarnos a nosotros mismos alargando la mano a la guirnalda u otra sujeción, sin desdeñar la ayuda que desde arriba nos presten.
Otros consejos
No son pocos los que opinan que el mejor sitio para llevar la tuba es el bolsillo del chaleco hidrostático o jacket. Colocarla en las gafas es bastante molesto, y engancharla en el lugar en que se sujeta el cuchillo puede dar lugar a enganchones y pérdidas.
Puede ser interesante llevar un pequeño silbato plástico colgando de la cremallera de la chaqueta: apenas molesta, y suena fuertemente, de modo que facilitará nuestra localización si nos viéramos arrastrados por la corriente.
No estará de más llevar en el bolsillo del chaleco hidrostático un carrete de cuerda de unos 100 metros, de los que se encuentran en las tiendas de "todo a 100":
eventualmente nos podría servir para fondear nuestro equipo, usando como ancla el cinturón de plomos, abrochado, y dejando en superficie el chaleco hinchado, con la botella y los reguladores, para así poder nadar con más rapidez y seguridad hasta el barco, con el que volveremos a recuperar aquél. Asimismo nos valdría el carrete de eventual cabo-guía, cuya pérdida, dado el precio, no sería muy de lamentar.
0 comentarios