PARA NO DEJARSE NADA...
Olvidos, descuidos, extravíos del material, pueden hacernos perder una buena jornada de buceo. Una forma de prevenirlos es verificar nuestros elementos con una lista fija, como la que aquí se propone. Sugerimos que cada cual la copie e imprima, la adecúe a sus preferencias y la emplee para cotejar la carga del equipaje.
Verificación de avíos para salida de buceo MATERIAL PROPIO DE BUCEO √ FOTOGRAFÍA √ BOTIQUÍN √ Aletas Cámara Urbason 40 Calcetines de buceo Pilas Aspirinas Traje de buceo Cargador de pilas Gasas Cuchillo Cables Esparadrapo Gafas Flash Mercromina/Betadine/H2O4 Tubo Funda Crema antimosquitos Regulador Crema torceduras Linterna y pilas Crema sol Traje/s de baño RECADO DE ESCRIBIR √ Compresor de goma Guantes Papel Tiritas Ordenador Bolígrafo Amoníaco Brújula Lápiz Pomada de cortisona Plomos y cinturón Bloc Pinzas Botella Tijeras sanitarias Chaleco hidrostático Escarpines Boya RECADO DE COSER √ ÚTILES Y RESPETOS
√ Carrete de boya Dedal Navaja de varios usos Tablas de descompresión Agujas Juego de llaves Allen Silbato Aguja de lana Boquilla Red Hilos Bridas Foco Botones Juntas tóricas Hilo de nylon grueso Cabo de nylon Corchetes Grasa silicona VESTIR
√ Tijera Cinta gafas de respeto Pantalones Imperdibles Hebilla aletas de respeto Prenda abrigo/lluvia Llave inglesa pequeña Camisetas Bolsas de plástico Jersey/s Cola de neopreno Gorro Pantalón corto HIGIENE
√ Ropa interior Gel Calcetines Champú DOCUMENTACIÓN
√Cinturón Peine Licencias y seguro Chándal Toalla Cartilla Seg. Social Pañuelos Desodorante DNI/Pasaporte √ Colonia Billetes de viaje Crema afeitado Tarjetas de crédito ACTIVIDADES PROPIAS
√ Maquinilla de afeitar Cartilla de inmersiones Libros Gafas de sol Dinero Discos Chancletas Llaves Otros:EvLeEH2O+ Cepillo de dientes/pasta Fotos carnet (visas) Hilo dental Bolsa de mano Pijama Agenda Protector solar COMUNICACIÓN
√ Teléfono portátil Cargador del teléfº portátil
-SAGACES ADVERTENCIAS PARA LA PRÁCTICA DEL BUCEO, O PRIMOROSOS CONSEJOS DEL PÍCARO BISABUELO-

2.- Montaje del equipo pesado.- Una vez guarnecidos con el equipo ligero, nos preocuparemos de preparar el material pesado, colocando en primer término la botella en posición vertical, e introduciendo el asa del chaleco hidrostático o jacket por el grifo de la misma, de modo que éste nos sirva como medida de altura fija y como sujeción, para en el caso de que la botella se desprendiese del chaleco hidrostático. Acto seguido ceñiremos a la botella la correa de ajuste, tirando de ella y tensándola. Cerraremos un poco la hebilla, para sujetar y pasar la correa por la última hendidura de la hebilla hasta que la cerremos y fijemos con el velcro. Finalizada la sujeción de la botella, nos dispondremos a la colocación de los reguladores para lo que, en primer lugar, humedeceremos la junta tórica del grifo con un poco de saliva consiguiendo así su mejor cierre. Montaremos el regulador y la toma del chaleco hidrostático previamente humedecida. Y una vez montado el equipo, debidamente adherido a la botella, comprobaremos el aire que haya en ésta, estirando bien los latiguillos para evitar que revienten al someterlos a presión. Cogeremos después el regulador, teniendo ligeramente pulsado el purgador y abriendo la botella. Deberemos comprobar que la carga de la botella sea de 200 atmósferas. Y de no ser así deberemos avisarlo, para que nos den otra botella debidamente cargada.
3.- El equipo ligero.- A continuación nos comenzaremos a colocar el equipo ligero: primero las aletas y después las gafas, debidamente salivadas y enjuagadas, si queremos evitar empañamientos.
4.- El equipo pesado.- Por último, nos colocaremos el equipo pesado: chaleco hidrostático, o jacket, y botella, Nos abrocharemos la faja ventral, el resto de las correas se dejaran flojas sin ceñirla en exceso, dejando espacio, para evitar que, al hinchar el chaleco hidrostático, aquélla no nos oprima, lo que limitaría nuestra capacidad respiratoria.
5.- El salto.- Llegado el momento de saltar del barco, hincharemos un poco el chaleco hidrostático (sólo lo preciso para mantenernos a flote) y nos sujetaremos las gafas, para evitar que se desprendan. Una vez en el agua, haremos una seña a nuestro compañero, indicándole que todo va bien, si es así; y a continuación saltará él, haciéndonos también una seña, si es el caso.Ya en el agua, nos dirigiremos al cabo del ancla, comprobando antes, una vez más, que todo esté en condiciones para comenzar la inmersión.
6.- El descenso.- Para iniciar el descenso, vaciaremos nuestro chaleco hidrostático, lo que resultará más fácil si, al tiempo que oprimimos el botón de desinflado, damos unas enérgicas aletadas hacia arriba, como si quisiéramos salir del agua. De esta forma al salir del agua y volver entrar en ella oprimiría el chaleco y saldría todo el aire. Nos hundiremos, bien verticalmente, bien cabeza abajo, según la experiencia de cada cual. Si optáramos por hacerlo en vertical, convendrá tener presente que la colocación de las aletas en perpendicular con la superficie nos facilitará la operación, al restar la resistencia del agua. Al cabo de unos 3 metros, nuestros oídos empezarán a demandar el ejercicio de la maniobra de Valsava, que haremos y continuaremos haciendo mientras nos siga siendo necesario. En el descenso comenzaremos a notar que las gafas, debido al aumento de presión se aprietan contra nuestra cara lo que solucionaremos expulsando aire por la nariz hasta compensar la presión.
7.- Operaciones de ajuste.- Terminado el descenso y ya cerca del ancla, esperaremos a nuestro compañero, para realizar con él la comprobación del equipo, tumbándonos boca abajo, cabeza con cabeza, por si necesitáramos alguna ayuda. Nos ajustaremos el cinturón de plomos, la faja ventral, las aletas, y comprobaremos que el compañero esté también perfectamente equipado.
8.- Flotación.- En el suelo submarino y boca abajo, hincharemos con precaución el chaleco hidrostático, hasta que nos elevemos a 1 metro sobre la superficie submarina, comenzando a continuación nuestro recorrido, cuidando de no tener que volver a hinchar aquél y procurando que nuestros ascensos y descensos obedezcan al llenado o vaciado de nuestros pulmones.Durante la navegación, nuestras manos estarán en posición ventral, minimizando la pérdida de calor y disminuyendo la resistencia del agua. Aletearemos con las piernas estiradas, mediante movimientos suaves, ejerciendo la palada desde la cadera, de modo que consigamos mayor potencia.
9.- Parada de seguridad y salida.- Efectuaremos el ascenso siempre con aire suficiente, efectuando respiraciones profundas, por cuanto con esta oxigenación eliminaremos más cantidad de nitrógeno. En ningún caso subiremos deprisa y siempre por debajo de 18 metros por minuto, efectuando las paradas que nos vayan indicando las tablas, a la par que vamos vaciando el chaleco hidrostático, para así disminuir la velocidad de ascenso ya que a medida que vayamos ascendiendo, aquél se irá hinchando. A los 3 metros efectuaremos una parada de seguridad de más de 3 minutos antes de subir a superficie. Y una vez arriba, hincharemos nuevamente nuestro chaleco hidrostático, para facilitar nuestros movimientos en superficie.Nos acercaremos a la borda del barco y entregaremos a su tripulación nuestro material, en el siguiente orden: los plomos, la botella y, por último, las aletas.Hay quien prefiere subir a la embarcación con las aletas puestas, para mejor propulsarse en el ascenso. En todo caso debemos intentar ayudarnos a nosotros mismos alargando la mano a la guirnalda u otra sujeción, sin desdeñar la ayuda que desde arriba nos presten.
Otros consejos
No son pocos los que opinan que el mejor sitio para llevar la tuba es el bolsillo del chaleco hidrostático o jacket. Colocarla en las gafas es bastante molesto, y engancharla en el lugar en que se sujeta el cuchillo puede dar lugar a enganchones y pérdidas.
Puede ser interesante llevar un pequeño silbato plástico colgando de la cremallera de la chaqueta: apenas molesta, y suena fuertemente, de modo que facilitará nuestra localización si nos viéramos arrastrados por la corriente.
No estará de más llevar en el bolsillo del chaleco hidrostático un carrete de cuerda de unos 100 metros, de los que se encuentran en las tiendas de "todo a 100":
eventualmente nos podría servir para fondear nuestro equipo, usando como ancla el cinturón de plomos, abrochado, y dejando en superficie el chaleco hinchado, con la botella y los reguladores, para así poder nadar con más rapidez y seguridad hasta el barco, con el que volveremos a recuperar aquél. Asimismo nos valdría el carrete de eventual cabo-guía, cuya pérdida, dado el precio, no sería muy de lamentar.
-UN BUEN AUXILIO PARA EL GLOBO DE DESCOMPRESIÓN-

-ORIENTACIÓN SUBMARINA-

La orientación bajo la mar es bastante más complicada de lo que a primera vista cabe imaginar. Cualquier buzo experimentado y sincero confesará que se ha despistado en no pocas ocasiones. El manejo de la brújula no es sencillo y su funcionamiento está sujeto a alteraciones, tanto magnéticas como debidas a la derivación por corrientes. Nuestro rumbo, además, no es recto, por efecto de las propias corrientes y por la diferencia de potencia de nuestras piernas en las aletadas. Y, por si fuera poco, la visibilidad del agua nos limita seriamente. Otros procedimientos, como el localizador o el carrete-guía, tienen también sus limitaciones.
-Algunas normas de orientación-
Un razonable inicio para la orientación con la brújula será que el buzo comience por seguir un trayecto rectilíneo y, para regresar al punto de origen, haga una rotación de 180 grados. Y una vez comprobado que así se llega efectivamente al punto de partida, marque este rumbo con referencia al barco, evitando así cálculos bajo el agua.
Descendiendo del barco, al llegar al ancla, conviene observar la profundidad y los objetos reconocibles más alejados que estén en nuestro rumbo, no volviendo a mirar la brújula hasta llegar a ellos.
Llegados a aquellos puntos de referencia, será preciso repetir la operación una y otra vez.
Cuanta más claridad tenga el agua, más fácil nos será tomar los puntos de referencia.
Cuando buceamos entre dos aguas nos veremos obligados a mantener todo el tiempo el rumbo sobre la brújula, observando la variación de profundidad, toda vez que la misma puede sufrir alteraciones magnéticas, por hierros de barcos o incluso por causa del material metálico de nuestro propio equipo.
Navegaremos llevando extendido el brazo el otro brazo se asirá al estirado con el que sujetamos la brújula, procurando que su aguja se nueva libremente y que esté en posición horizontal.
Puede ser recomendable hacer ejercicios fuera del agua, de modo que, una vez dominemos el cálculo de rumbos en línea recta, podamos empezar a trazar rumbos en figuras geométricas: triángulos, cuadrados, etc.
Los rayos del sol también nos pueden servir de ayuda: al alejarnos del ancla dejamos el sol a nuestra espalda, como es lógico, al regresar, lo tendremos de cara.
-Buceo en paredes-
Acaso el buceo en paredes sea el sistema más sencillo, por cuanto, para regresar al punto de partida, sólo hace falta invertir la dirección: si la pared estaba a nuestra izquierda, al regreso estará a nuestra derecha.
La certeza de dónde se encontrará el barco puede asimismo alcanzarse colocando en la pared un mojoncito de piedras apiladas que nos indiquen el punto de situación del fondeo, si bien debamos siempre tener la precaución de recordar la profundidad a que se encuentre el ancla.
-Atención y referencias-
No obstante, en todo buceo deberemos siempre recordar las peculiaridades de la ruta de ida, prestando mucha atención a los objetos que podamos tener a la vista, como puede ser un neumático, un ancla, etc., y volviendo de vez en cuando la vista atrás, para recordar el aspecto del que sería nuestro camino de vuelta.
Podremos saber cuál es la dirección de las corrientes al observar la dirección de las algas o, más fácil aún, recogiendo algo de arena del fondo para luego soltarla a una distancia del mismo, comprobando así hacia dónde se desplazan los granos que caigan.
Habiendo corriente, preferiremos iniciar nuestro itinerario en la dirección contraria a la misma, para que así nuestro regreso sea más fácil.
Aunque las ondas que frecuentemente aparecen en el terreno arenoso submarino son en ocasiones paralelas a las playa, no es seguro tenerlas en consideración, en cuanto que las mismas a veces se disponen caprichosamente, dependiendo de las corrientes y de la orografía de la costa. En todo caso, mejor resulta esta referencia que la que ofrecen los fondos uniformes de algas y posidonias.
Para identificar el fondeo, puede ser muy útil colocar un globo o una bandera de plástico bien visible, a unos 8 metros del fondo. Ello nos permitirá visualizarla aunque nos encontremos al otro lado de crestas rocosas. Y es que siempre nos resultará más sencillo localizar esa señal que descubrir el delgado cabo de fondeo.
Con independencia de lo que, en su caso, puedan imponer las corrientes, para computar tiempos y distancias, ha de prestarse atención al reloj, de tal forma que no calculemos nunca un tiempo de regreso inferior al que hayamos empleado en el trayecto de ida.
Eventualmente, se puede medir la distancia por nuestros golpes de aleta, que antes deberemos haber medido, computando qué número de ellas empleamos para recorrer, por ejemplo, 100 metros. Se trata de un método puramente aproximativo, puesto que las corrientes y alteraciones de cada inmersión influirán decisivamente en aquel número.
-El carrete-guía-
Lo que nunca falla es el carrete guía, pero hay que tener mucho cuidado con los enredos que con él puedan producirse, y es que ya se sabe el corolario de la Ley de Murphy relativo a la inmersión: bajo el agua, todo lo que se pueda enredar, efectivamente se enreda.
El carrete debe estar bien confeccionado, con un canal de paso de cuerda hacia la bobina que distribuya la cuerda homogéneamente sobre el eje de ésta.
Es importante que la cuerda no se pueda salir de la bobina y meterse entre la brida de sujeción, pues en tal caso el carrete se atascaría y dejaría de funcionar.
Siempre debemos tener el cabo tenso y rebobinarlo con mucho cuidado.
Para evitar problemas, los cabos que usemos llevarán en su extremo un mosquetón, de los que se usan para los perros, nunca de los que se emplean en escalada, ya que en algún giro se podría soltar.
La sujeción del cabo se hará a no menos de 5 metros del ancla en el cabo o al final de la cadena nunca el en el ancla que esté fondeado el barco, puesto que si lo sujetáramos al ancla, podríamos arrancar inadvertidamente el fondeo, con lo que el barco -y nosotros mismos- quedaríamos a merced del viento.
En lo que hace a magnitudes, parece aconsejable que, en general, se use un hilo flotante de entre 4 y 5 mm. de diámetro y un centenar de metros de largo. Ahora bien, si se tratara de bucear en lugares en donde haya aristas que puedan romper el cabo, en pecios, o bajo el hielo, se impone el uso de un grosor de entre 6 y 10 mm.
-Los localizadores-
Los localizadores pueden ser bien ópticos, bien electrónicos.
Los ópticos son poco más que un simple estorbo; una luz química sobre el fondeo en la noche podría indicarnos, si es que la vemos, dónde esté el barco; pero ello requerirá que no nos alejemos del perímetro en que la luz pueda verse.
Los localizadores electrónicos son aparatos de dos componentes, uno de los cuáles se coloca en el fondeo, emitiendo una señal acústica que recibiremos en el otro: un receptor de la señal que la emitirá más o menos intensamente según nos encontremos mas cerca o más lejos del emisor.
-LEYES FÍSICAS INEXORABLES, CUYA INOBSERVANCIA ACARREARÍA PELIGROSAS CONSECUENCIAS; INTERESANTES DATOS Y UNOS MUY SABIOS CONSEJOS-

-Las malditas leyes y sus corolarios-
La ley de Boyle-Mariotte.-
A temperatura constante, el volumen que ocupa un gas es inversamente proporcional a la presión a que está sometido.
Consecuencia: un buzo sumergido a 20 metros de profundidad se encontraría sometido a 3 atmósferas y su volumen pulmonar se encontraría reducido. A la inversa, si ascendiera súbitamente, el volumen del aire que se encuentre en sus pulmones crecería bruscamente, con riesgo de un irreparable daño pulmonar.
La ley de Dalton.-
A temperatura constante, la presión ejercida por una mezcla de gases es igual a la suma de las presiones que ejercía cada uno de sus componentes.
Consecuencia: si estamos a 20 metros respirando aire comprimido, respiraremos este aire a 3 atmósferas de presión.
La ley de Henry.-
A temperatura constante, la cantidad, de gas disuelto en un líquido es proporcional a la presión ejercida por el gas en la superficie del líquido.
Consecuencia: el nitrógeno, que los alvéolos pulmonares no dejan pasar al torrente, sanguíneo mientras que el cuerpo humano se encuentra en superficie (sometido a la presión de 1 atmósfera), sí pasa cuando éste se sumerge, de tal modo que la sangre lo absorbe, y absorbe más cuanto más tiempo está bajo el agua y a más profundidad.
El principio de Arquímedes.-
El volumen de todo cuerpo sumergido en un líquido es igual al volumen de líquido desalojado.
-Los datos y fórmulas relevantes, que el buzo sagaz y juicioso no debería desconocer y, si conociese, no debería descuidar-
Composición del aire atmosférico.- Oxígeno, 020.90%; nitrógeno, 78.13 %; anhídrido carbónico, 0.03 %; gases nobles, 0.94 %.
Presión absoluta.-
Es la suma de la presión relativa más la presión atmosférica. Así, a 10 metros de profundidad máxima, la presión relativa es de 1 atmósfera, y la atmosférica es de 1 atmósfera, y por tanto la presión absoluta que experimenta nuestro cuerpo es de 2 atmósferas. A 20 metros, la presión absoluta es de 3 atmósferas. A 30, de 4, y así sucesivamente.
Fórmula para recordar la curva de seguridad sin descompresión.-
Se multiplica la profundidad máxima por 2 y se resta 90.
Ejemplo: si alcanzamos 20 metros de profundidad máxima, multiplicando por 2, nos da 40; y restándole 90, resulta una magnitud de -60, que son los minutos que podríamos estar en el fondo sin tener que hacer descompresión.
Capacidad de las botellas.-
Se obtiene multiplicando la capacidad de la botella por la presión de carga.
Por ejemplo, una botella de 15 litros a 200 atmósferas, tendrá 3000 litros de aire.
Consumo de aire.-
El consumo aproximado de aire nos viene dado por el resultado de multiplicar por 20 la suma de la presión atmosférica más la presión relativa.
Así, por ejemplo, en superficie se consumen 20 litros. (1 atmósfera * 20)
A 10 metros de profundidad, la presión atmosférica es de 1 atmósfera, y siendo la presión relativa también de 1 atmósfera, su suma nos da 2, cifra que, multiplicada por 20, arroja 40 litros de consumo.
A 20 metros de profundidad, la presión atmosférica es de 1 atmósfera, y siendo la presión relativa de 2 atmósferas, su suma nos da 3, cifra que, multiplicada por 20, arroja 60 litros de consumo.
A 30 metros de profundidad, la presión atmosférica es de 1 atmósfera, y siendo la presión relativa de 3 atmósferas, su suma nos da 4, cifra que, multiplicado por 20, arroja 80 litros de consumo.
Buceo en altura.-
El producto de la presión atmosférica en el mar por los metros de profundidad en el buceo, dividido por la presión atmosférica en el lago nos dará el tiempo en minutos que debemos considerar en las tablas como tiempo en el fondo y coeficiente de salida, calculado siempre por exceso.
Por ejemplo, si la presión a nivel del mar es de 760 mm/hg, si la presión en un determinado lago es de 650 mm/hg, y si la profundidad prevista de buceo es de 44 metros de profundidad, resultará que el tiempo en el fondo y coeficiente de salida a tomar en consideración en las tablas será de 52 minutos, toda vez que el producto de la presión atmosférica por la profundidad prevista, dividido por la presión en el lago, es de 51,44.
-Cuatro sabios consejos-
1.- Del tan necesario aire y de su muy angustiosa privación.-
Si, a pesar de todas las prudentes medidas de control, por la razón que fuera nos quedáramos sin aire, haríamos calumé con nuestro compañero, y ascenderíamos juntos a la superficie.
Si el compañero no estuviese a mano o no estuviese en condiciones de facilitarnos su octopus, nos veríamos obligados al escape libre, para lo que debemos tener presente:
a) El volumen del aire que se encuentra en nuestros pulmones se incrementará bruscamente, con lo que nos colocaremos en riesgo de padecer un gravísimo accidente pulmonar.
b) Debemos reducir en lo posible la velocidad de nuestro ascenso, para lo que tendremos que considerar la posibilidad de respirar el poco aire que quede en la botella exhausta, que -recordemos- también se expandirá al reducirse la presión.
c) En el chaleco hidrostático o jacket tenemos un pequeño pero no despreciable depósito de aire. Podemos aspirarlo, espirando en el agua.
d) La nuca hacia atrás y la expulsión del aire de nuestros pulmones reducirán el riesgo de accidente por sobrepresión pulmonar.
e) Vigilar cuidadosa y reiteradamente el manómetro nos evitará muchos riesgos.
2.- De los desazonantes extravíos en la mar.-
Si perdiéramos de vista al grupo:
a) Ascenderemos unos metros y así es lo más probable que veamos las burbujas de nuestros compañeros.
b) Subiremos, en otro caso, a la superficie, guardando las debidas medidas de seguridad, para luego acercarnos al barco.
c) Utilizaremos el silbato, para llamar la atención de la tripulación del barco.
d) Si es una pareja la que se extravía y pierde la referencia del barco, uno subirá a la superficie para localizarlo a la vista, mientras el otro permanece sumergido, en el fondo, sin perder de vista el ascenso. Una vez en superficie, el primero señalará hacia el barco con el brazo extendido. El compañero que está en el fondo se colocará de rodillas en esa dirección, que será la que los dos emprendan cuando nuevamente se encuentren en el fondo.
3.- De la amenazadora hipotermia.-
Jamás alargaremos el buceo en aguas frías. El descenso de la temperatura de nuestro cuerpo por debajo de los 35 grados nos llevaría a un accidente grave.
4.- De algunos respetos que bien nos pueden salvar un día de buceo torcido.-
Es recomendable llevar siempre con nosotros:
a) Una llave inglesa pequeña.
b) Un juego de llaves Allen.
c) Un cordón fino de nylon.
d) Bridas de sujeción.
e) Grasa de silicona o vaselina.
f) Un trozo de alambre.
g) Una correa de gafas.
h) Cola de neopreno.
i) ...y todo aquello que nuestra propia experiencia nos aconseje.
- CUIDADO DE LOS REGULADORES: EL DELICADO APARATITO QUE NOS UNE A LA VIDA -

Es razonable que los reguladores se revisen y limpien todos los años.
Para la revisión y limpieza necesitaremos:
a) Un manómetro de 15 kilos.
b) Una llave de medio punto.
c) Grasa de silicona.
d) Juntas tóricas y membrana, si hiciera falta cambiarlas.
e) Agua destilada.
Para iniciar la limpieza, lo primero que haremos será colocar el regulador en la botella, quitar un tomillo de una salida de baja, colocar el manómetro en esa salida y abrir la botella, para comprobar que la presión de trabajo que nos marque sea de entre 9 y 11 kg.
Tomaremos luego la boquilla del regulador, haremos una aspiración profunda y veremos la caída de presión que nos señale el manómetro.
Anotaremos las dos medidas, cerraremos la botella y purgaremos los latiguillos pulsando el regulador.
Para el desarmado, desmontaremos todos los latiguillos y el manómetro.
A continuación, se desmontará el cuerpo de la etapa de alta, con ayuda de la llave de medio punto; se observará y dibujará la colocación de cada pieza, guiándonos también por el manual de despiece del regulador.
Quitaremos todas las juntas tóricas, con ayuda de una aguja, que introduciremos entre la junta y la parte metálica, procurando no dañar aquéllas.
Bañaremos todas las piezas de etapa de alta en un recipiente con vinagre al 50%. Al cabo de 1 hora comprobaremos que toda la suciedad se haya desprendido y, no siendo así, frotaremos con la ayuda de un cepillo de dientes.
Una vez limpias, aclaremos todas las piezas, preferiblemente con agua destilada.
Secaremos las piezas con un paño de hilo, para que no queden pelusas en las piezas y procederemos a engrasar el cuerpo interior de la etapa de alta con grasa de silicona.
Otro tanto haremos con el resto de las piezas.
Colocaremos las juntas tóricas mirando -con lupa, si es preciso- que no quede ninguna pelusa o hilo, que nos podrían dar serios problemas.
Siguiendo el manual de despiece, procederemos al montaje y, ya con la etapa de alta limpia, solo quedará ajustarla, lo que haremos al final.
Para desmontar la etapa de baja, soltaremos el latiguillo y abriremos la tapa delantera, que normalmente va a rosca y tiene un freno, que quitaremos al quitar la tapa. Nos encontramos entonces con la membrana y veremos que, debajo la palanca de salida de aire, suele haber una tuerca o brida, que quitaremos, para liberar la palanca.
El seguimiento de la operación lo iremos viendo en el manual de despiece.
Por el lado del latiguillo, veremos una tuerca, que quitaremos. Detrás habrá un muelle y, a continuación, veremos una pieza con una goma en la punta, que es la que hace el cierre de aire y se abre con la palanca que hemos quitado del interior.
Debajo de la membrana sacaremos la pieza por la parte interior y la sumergiremos toda entera en la solución de vinagre.
Sumergiremos las roscas de los latiguillos, para limpiarlas, pondremos a continuación en su sitio las juntas tóricas y las engrasaremos.
Una vez limpias las piezas, siguiendo el mismo sistema de la etapa de alta, procederemos al montaje.
Primero montaremos la etapa de baja, comenzando por el montaje de la pieza por la parte interior del regulador. Meteremos la pieza de salida de aire y el muelle, pondremos la tuerca y la introduciremos a fondo. Veremos que, por la parte interior, sobresale el tornillo que sujeta la palanca, la colocaremos y la fijaremos con la tuerca, más o memos, a la presión que estaba. Soplaremos por el lado del latiguillo y comprobaremos que cierre bien y, de no ser así, aflojaremos discretamente la tuerca, hasta que el cierre sea correcto.
Montaremos los latiguillos engrasando y limpiando todas las roscas y conectaremos luego todo en la etapa de alta.
También pondremos el manómetro de ajuste, montaremos el regulador en la botella y nos aseguraremos de que la presión esté ajustada: suele estar sobre los 9 kilos. Si fuere más o menos, haremos el ajuste a la presión que teníamos antes de desmontar.
El ajuste normalmente se hace por la parte posterior de la etapa de alta, por medio de una llave Allen o una llave de puntos. Haremos una aspiración máxima y ajustaremos la presión donde nos de menor caída de presión. Y si viéramos que la etapa de baja tiene pérdida de aire, ajustaremos la tuerca hasta que quede sin pérdida, teniendo en cuenta que éste es el mecanismo más sensible del aparato.
Por último, limpiaremos las bigoteras de escape de aire y la membrana de expulsión
-ATENCIONES Y CAUTELAS ELEMENTALES PARA EL ENTRETENIMIENTO DEL MATERIAL DE BUCEO-

Los ordenadores, linternas, brújulas, etc. se meterán el lavabo lleno de agua y se dejaran un buen rato. Luego se dejarán secar a la sombra.
A las cremalleras de los trajes y otros útiles, se les pasará parafina, para que estén más suaves y se palíe el indeseado y dañino depósito de sal.




